Querida Anabel,
No me dejas más opción que la de quererte, no es la casualidad la que me ha guiado hasta ti, desprendes un optimismo especial un instinto de superación tan fuerte que hace que me sienta pequeña a tu lado.
No sé donde nos llevará este trajín, las tres tenemos mucho en común y yo aprendo de vosotras dos cada día, sois mi espejo donde intento verme reflejada y no obstante dándome cuenta que aún me falta mucho para alcanzaros, sois luchadoras incansables como el ave Fénix que renace de sus cenizas, la prueba está en esta gran labor que habéis emprendido casi como por casualidad y que os ha llevado al corazón de tantísimas personas en tan poco tiempo.
Gracias compañera de viaje por acogerme incondicionalmente.
Encantada de andar el camino junto a vosotras. (Anabel)
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